Por: Ana María Arboleda.
Hay dos actos que, vistos desde afuera, parecen pertenecer a mundos distintos: leer y correr. Uno sucede en la quietud; el otro en el movimiento.
Por: Ana María Arboleda.
Hay dos actos que, vistos desde afuera, parecen pertenecer a mundos distintos: leer y correr. Uno sucede en la quietud; el otro en el movimiento.