Por: Luis Carlos Velásquez.

Hace algunos meses el escritor y zoólogo mexicano Andrés Cota Hiriart, visitó la Biblioteca Pública Comfenalco Castilla, para presentar y conversar sobre su libro Fieras Familiares, un libro que se enmarca en un género nuevo llamado liternartura, o bueno, nuevo para los lectores de habla hispana, hay una larga tradición en otros países, especialmente Estados Unidos.

¿En ingles, este género se bautizó con el nombre de  Nature Writing. Se referencia como pionero al escritor y filósofo Henry Thoreau con su libro Walden, publicado en 1854. La verdad es otra, ya en el año 1850 la escritora y naturalista Susana Feminore, público su libro Diario rural, que se ha convertido en un clásico de este género. 

¿Y qué es eso de Liternatura?  

El escritor español Gaby Martínez creó el nombre de liternatura para agrupar todos aquellos libros que son un hibrido entre literatura y temas relacionados con la naturaleza. Los hay de diferentes temáticas, humanos que se cansan de vivir en la ciudad y la abandonan para vivir una vida sencilla en el campo, bosque, selva... Otros narran la experiencia de hombres que viven con animales, como lobos, corsos, osos, entre otros. Incluso, hay libros de una extraña belleza como H de halcón, en el cual se cuenta cómo la escritora Helen Macdonald, elabora el duelo por la muerte de su padre adiestrando un ave rapaz. 

Las historias que narra Andrés Cota en su libro despertaron gran interés en el público que asistió a la presentación de su libro. Si alguien quiere saber cómo sobrevivir al ataque de una anaconda, o que hacer si una serpiente pitón te muerde, en el libro encontraran la respuesta. 

El libro de Fieras familiares esta divido en dos partes, la primera dedicada a los animales, en especial anfibios y reptiles, que vivieron en su casa cuando era muy joven, su hogar se convirtió en un museo viviente. El primer capítulo se lo dedica al ajolote, un anfibio fascinante capaz de regenerarse, por eso lo relacionan con la inmortalidad, es un animal muy literario, Cortázar, Monterroso, Arreola, lo han inmortalizado en sus páginas; además del ajolote, son protagonistas los escorpiones emperadores, las serpientes pitón y camaleones.  
La segunda parte del libro está dedicada a las islas. Cota abandona su museo viviente, para viajar a Borneo en busca del orangután. En otra isla, tiene un encuentro casi mortal con un león marino, o la trepidante búsqueda del primate más pequeño del mundo: el tarsio. 

Los escritores que escriben sobre la naturaleza tienen algo en común: su gran capacidad de observación, su asombro por la belleza en el lado natural y salvaje del mundo. Leerlos es aprender a mirar diferente, mirar con los ojos de un halcón peregrino.