Por: Ana María Arboleda
El viernes anuncia la llegada del fin de semana, y para muchas personas esto constituye una oportunidad para incluir otras actividades en sus agendas. Sin duda alguna, es considerado un día ideal para distanciarse un poco del trabajo, de las responsabilidades del estudio o de la rutina con un plan diferente a lo habitual.
Así, mientras unos se decantan por ir a comer, compartir una bebida o realizar actividades al aire libre, otros prefieren hacer planes culturales que incluyen visitar teatros, museos o ir a las bibliotecas.
En la elección de cómo pasar el tiempo libre, las bibliotecas públicas cumplen un papel fundamental dado que se revelan como destinos extraordinarios que trascienden el mero entretenimiento. Al elegir visitar una biblioteca, se opta por un espacio que ofrece un respiro del bullicio cotidiano, invitando a los visitantes a sumergirse en mundos alternativos a través de la lectura o a participar en actividades culturales enriquecedoras.
La biblioteca, con su ambiente tranquilo, se convierte en un rincón donde el disfrute y la expansión personal se fusionan, proporcionando una paleta diversa de opciones para nutrir la curiosidad y rejuvenecer el espíritu en medio de la rutina diaria.
En la Biblioteca pública Comfenalco La Aldea ubicada en el municipio de Itagüí, cada viernes después del mediodía comienza un peregrinaje de jóvenes estudiantes quienes, con morral en mano y vestidos de uniforme, deciden pasar sus tardes al terminar su jornada académica entre libros. Solos o acompañados, en silencio o entre risas, van llegando a ocupar un espacio del territorio bibliotecario que, como siempre, tiene abierta sus puertas a todos los públicos.
Algunos de ellos llegan con la idea de encontrar una lectura que los atrape y pasan el rato saltando de un libro a otro, otros menos entusiastas se conforman con un comic o una revista. Pero también hay quienes llegan a disfrutar de una buena charla entre amigos, a ensayar la última canción de su cantante favorito, a ser escuchados o a encontrarse con su primer amor detrás de una estantería.
Entre aquellos visitantes se encuentra Neidy, Sara, Sebastián y Valentina, estudiantes de secundaria de la I.E. Ciudad Itagüí, y usuarios fieles de la biblioteca, para quienes ese espacio se ha convertido en un refugio durante sus ratos de ocio. Valentina de 14 años afirma que “la biblioteca le genera buenas emociones y felicidad”.
Ellos, además de habitar este escenario durante las tardes, son participantes activos del Club de lectura juvenil, programa diseñado para que los jóvenes entre los 13 y 19 años se conecten con las prácticas de lectura, escritura y oralidad, como una oportunidad de descubrir el mundo e imaginar nuevas posibilidades de relacionarse con él.
Esta y otras actividades se pueden encontrar en todo el ecosistema de Bibliotecas de Comfenalco Antioquia, en donde esperan que tanto niños, niñas, jóvenes y adultos elijan disfrutar su tiempo libre en las bibliotecas.