Por: Paula Andrea Betancur.

Que los libros “callejeen”, que transiten por parques, hospitales, centros penitenciarios, barrios y veredas. Que lleguen a otros pueblos, que pasen de mano en mano con confianza.

Que salgan de los estantes.   Que te acompañen en tiempos de convalecencias o largas esperas, que te los encuentres sorpresivamente mientras vas a hacer una “vueltecita” en lugares inesperados o que incluso puedas disfrutar de ellos mientras tomas un baño en la piscina o mientras trabajas, ¡sí, mientras trabajas!  
Quizás sea frecuente escuchar cómo las acciones de promoción de lectura desde las Bibliotecas se toman los centros comunitarios o habitaciones de hospitales, pero, y, ¿las empresas? ¿Cómo es eso de que con la lectura se puede acompañar a las personas durante su tiempo laboral?  

Pues bien, he aquí solo una de las múltiples historias que cuentan cómo es que esto ocurre desde la Sala de Lectura Oriente, en el municipio de Rionegro: 
Una vez al mes, una maleta con libros es preparada para un importante viaje. El destino, las empresas Cerámicas Renacer y Carmen Experimental, ubicadas en el municipio de El Carmen de Viboral. Dos fábricas que mantienen viva la tradición ceramista y artesanal, patrimonio cultural de la localidad.  

La llegada de la maleta genera revuelo entre los empleados. Una vez dispuestos sobre la mesa, los libros vienen y van. Y es que, desde hace algunos años, estas empresas acogieron con gran receptividad el programa La Mesa de la lectura, a partir del cual, ha sido posible que las pinceladas de las decoradoras estén acompañadas por lecturas en voz alta y conversaciones amenas, que color y palabra formen un nuevo entramado, que las voces de los escritores tintineen entre las vajillas y que los libros peregrinen entre manos artesanas.  
Si bien es cierto que, parte importante de la visita es el préstamo de libros, el alma de cada encuentro es el momento en el que la promotora de lectura abre el libro para continuar el siguiente capítulo de la novela de turno.  

El ambiente se torna especial, alguien se apresura a apagar la música y todos se disponen a escuchar. A ejemplo de los narradores de historias en las tabaquerías en Cuba, aquellos lectores que estaban a cargo de dar voz y contexto a diversas obras de la literatura universal, en estas fábricas de cerámica, los artesanos, a través de la lectura en voz alta, se han conmovido con la esclavitud descrita en La Cabaña del Tío Tom, de la escritora estadounidense Harriet Beecher; han vivido junto a Tita, el agridulce amor y la chispa de Como Agua para chocolate, de la autora mexicana Laura Esquivel; la extrañeza presente en Doctor  Jekyll y Mr. Hyde, del escritor escocés Robert Louis Stevenson; y, han reído de la mano de Los Diarios de Adán y Eva, del celebérrimo escritor estadounidense Mark Twain.  

Después de leer el libro A un Hermano bueno hay que vengarle la muerte, tuvieron la posibilidad de conocer al escritor Medellinense Robinson Úsuga, conversar con él y tomarse fotografías, una experiencia que les dejó una huella en su memoria y sus corazones.  

Cuando se les pregunta por qué les gusta la lectura en voz alta, dicen que cambia su cotidianidad, les ayuda a salir un poco de lo rutinario de su trabajo, despierta la imaginación y les ayuda a aprender sobre diferentes temas. Es un tiempo que disfrutan.  

Por medio de este programa, de este camino, se hicieron amantes de las historias, de escucharlas, de leerlas. Y es que, en esto radica la potencialidad de los procesos de promoción de lectura en contextos no convencionales, como las empresas, en la posibilidad de facilitar la vivencia de experiencias diversas en torno a la lectura, la escritura y la oralidad, proporcionando momentos felices, de desarrollo y bienestar a nuestras empresas afiliadas, acciones que aportan al fortalecimiento de nuestra Caja.  

...La maleta se cierra guardando un poco el color de los tintes y el rumor de las voces. Los artesanos que esperarán hasta el siguiente mes por nuevas historias.

Notas: 
La Mesa de la lectura es un programa que se desarrolla en todas las bibliotecas de Comfenalco, a partir del cual se descentralizan los servicios bibliotecarios en las empresas afiliadas a la Caja de Compensación.   
 
El valor de la cerámica carmelitana y en especial de las piezas artesanales hechas en la empresa Cerámicas Renacer y Carmen Experimental radica en la técnica de decoración denominada “bajo esmalte” realizada a mano en su mayor parte por mujeres del municipio. Allí convergen diversos productos artesanales tradicionales y contemporáneos cuya decoración está inspirada en la flora presente en la región.  La cerámica carmelitana cuenta, además, con Denominación de Origen.