Por: Joan Guzmán.
Arribar a la obra de Jon Fosse, es ingresar a un universo narrativo donde probablemente no haya retorno para el lector que desea descubrir otras maneras de reflejarnos en el viaje de la vida.
El océano de la literatura ofrece a quienes aman viajar sobre sus aguas, a quienes aman leer, una infinidad de lugares a los que llegar, una posibilidad de conocer y vivir la vida con la intensidad del viajero experimentado, o incluso, de vivir otras vidas, como lo sugiere el autor George R.R. Martin en su icónica frase "Un lector vive mil vidas antes de morir [...]". ¿Acaso quien ama leer no ha visto el reflejo de su propia historia o la de gente conocida en el oleaje de un gran libro?
Por eso, aquellos viajeros incansables, lectores apasionados, cuidan de llegar a buen puerto, a un buen libro, a un buen autor, clásico o contemporáneo, pero que les proporcione un hallazgo literario.
El escritor y dramaturgo noruego Jon Fosse, premio Nobel de Literatura 2023, es uno de los autores que le permite contemplar al lector escenarios ricos en matices humanos, poéticos y literarios, a la vez de extrañeza. De Fosse, habría que decir que también nos resulta un completo un extraño. Su obra contiene un factor novedoso por cómo narra, poetiza y nos presenta sus historias.
Si bien, un par de libros de Fosse fueron traducidos a lo largo de la década de los 2000 al español, dentro de los que tenemos Melancolía (Emecé, Ediciones del bronce, 2006), fue a partir de 2018 donde obtendríamos un mayor auge de su obra en nuestra lengua con títulos tales como Trilogía, su obra maestra Septología, y Mañana y tarde, entre otros títulos.
Sus páginas son hipnóticas, el tiempo es un plano donde los personajes transcurren en lo atemporal. Allí, los eventos se desplazan entre el futuro y el pasado, de adelante hacia atrás, y de atrás hacia adelante, en la misma dimensión del presente, como ocurre en Mañana y tarde, donde Johannes, el viejo, el protagonista, intenta comprender el porqué de tanta extrañeza, la clama inusual, la inmensa soledad, el encuentro con sus fantasmas, lo inexplicable de las transiciones entre la vida y la muerte.
Una de las características más notorias en la escritura de Jon Fosse, es su estilo, su voz, el autor juega con el lenguaje, con la gramática, y es la anáfora el recurso que emplea con destreza y maestría, con lo cual imprime sobre la narración ritmos, cadencias, música, y, posibilita que la historia se grabe con diversos matices en ese constante vaivén sobre la imaginación del lector.
En Melancolía, no solo ocurre lo anterior, sino que, Fosse nos sumerge en la perturbadora vida del pintor Lars Hetervig, por medio de cambios en las voces que narran, en las que también juega con una facilidad asombrosa, y permite concederle a la historia correspondencia entre lo que narra y cómo lo narra.
Gran parte de lo que sucede en algunas de sus obras, las que en principio se enlazan por su carácter enigmático, se presenta en la riqueza íntima de la voz de sus personajes, sus reflexiones, preocupaciones y divagaciones, justo lo que ocurre en Blancura, donde un hombre conduce su coche sin destino alguno, y se pierde en sus laberínticos pensamientos, se pierde en el rumbo que ha decidido tomar, en una nevada que lo va engullendo, en tanto experimenta un terror indefinible.
Puedes encontrar la obra de Jon Fosse en formato físico y digital suscribiéndote en el Ecosistema de las bibliotecas de Comfenalco Antioquia.