Por: Andrés Tamayo.

La Casa Barrientos, es uno de nuestros patrimonios arquitectónicos más encantadores del centro de Medellín. Es una construcción que data de finales del siglo XIX, y actualmente, alberga la vida, sueños y proyectos de la Casa de la Lectura Infantil. La casa, desde su fundación, se ha convertido en un territorio para los recuerdos de infancia, por su relación con los talleres de promoción de la lectura, la escritura y la oralidad de nuestros niños.  

Esto, es lo que nos cuenta Carolina García, quien ingresó sorprendida a la sala infantil y ya no pudo olvidar este espacio: “este es un lugar en el que tengo memoria, un lugar al que me traía mi papá. Me ha gustado mucho la lectura, y este lugar me da mucha paz, muchos recuerdos de mi infancia, de cuando venía al teatro a ver películas, de muchas exposiciones como las de terror, como la expo de Hansel y Gretel, las sillas, el ambiente. Todo aquí me transporta a esos momentos cuando era pequeña, y a estar en familia. ¡Qué rico volver y vivir de nuevo esas sensaciones!"  

Esos recuerdos de infancia se quedan como cicatriz en la memoria, como lo dijo en su momento el gran ilustrador de libros infantiles Maurice Sendak, famoso por el libro Donde viven los monstruos, “la inspiración para realizar mis libros infantiles, han sido los recuerdos de mi infancia y de conjurar mis propios miedos para crear mis personajes, que son referentes de mi vida en mi niñez y que logré plasmar en mis libros”. Estos autores e ilustradores de libros infantiles que se encuentran en los estantes de esta casa, también plasmaron esas añoranzas, vivencias, realidades y ficciones de la infancia. Cuando su obra toma vuelo, cuando es abierta en una Hora del cuento o una sesión de lectura para los bebés y sus familias.  

Una memoria que sigue resonando en los recuerdos y aprendizajes nuestros visitantes como el de Constanza Botero que nos relata: “porque yo llegué a este lugar muy pequeña y empecé a estar en un club de escritura. Eso me animó a pensar también en la lectura de cuentos infantiles porque, en esa época, el tallerista propuso escribir un cuento sobre la infancia. Yo me di cuenta de que había algo muy interesante y empecé a aprovechar los espacios y seminarios de literatura infantil que hacían acá. Siento que, de alguna forma, muchas de las cosas que hago hoy como profesora universitaria como Doctora en literatura, tienen que ver con la formación que recibí en este lugar, con ese amor por la lectura, por comprender también que, no solo leemos como un acto individual, sino también en comunidad, una casa mágica en medio del caos del centro y que contiene un montón de historias que hay dentro de ella, que le permite a uno formarse. Para mí ha sido, yo diría, como una segunda universidad, por así decirlo”.  

Una casa que sigue siendo memoria de los visitantes extranjeros y nacionales que vibran con un proyecto arquitectónico restaurado. Que palpita con servicios bibliotecarios, orientados a vincular las infancias, para una ciudad que la lee en cada libro, en cada baldosín y en cada símbolo, que la habitan y la recorren.  

Finalmente, esta casa que data de finales del siglo XIX, lleva en sus pasillos, piezas, paredes y patios, toda la historia de la familia Barrientos, es hoy un espacio de libertad, creatividad, pensado para nuestros niños y niñas de la ciudad y del país. Esta es la única Biblioteca en nuestra ciudad dedicada a las infancias, desde la cual queremos seguir contribuyendo a los procesos de formación de los ciudadanos del futuro, a través del juego, la literatura y la emoción de ser y estar en un lugar, pensado para la fantasía, el juego y el disfrute.