Por: Bibiana Álvarez

 

Desde mis años de bachillerato, no había leído mucho sobre el escritor chileno Pablo Neruda, su nombre me traía un vago recuerdo que estaba relacionado con uno de sus versos en el poema XV: “Me gusta cuando callas porque estás como ausente, …”

 

Reconozco que, en esa época, atendía los temas de mi corazón adolescente y les restaba importancia a los elementos necesarios para analizar el poema con un criterio distinto, creo que dejándome llevar por mi espíritu pendenciero y juvenil. 
No obstante, para mí fortuna, el universo de los libros y la promoción de la lectura me tenían preparada una grata experiencia lectora, donde pude reconciliarme con el gran poeta, amigo, romántico e idealista que fue Neruda. La travesía lectora hacia este escritor empezó con la escucha del audio-libro La Casa de los espíritus, obra publicada en 1982, de la escritora también Chilena, Isabel Allende.   

Escuchar la fascinante historia de cuatro generaciones me dejó atrapada entre fantasmas, amores, casas, tierras y venganzas que entre líneas, me hablaban de injusticias sociales, de la mujer y de la lucha que sirvió de tormenta para desatar un terrible monstruo: la dictadura.  

En medio de la trama de esta historia, se evocaba al poeta, pero no me decían su nombre, y la curiosidad me llevó a descubrir en las reseñas sobre el libro que ese poeta era en efecto Neruda, y que su muerte fue importante, y que, simbólicamente, significó la muerte de la libertad cuando se dio el golpe de estado en Chile.  

En mi indagación, fui leyendo que Neruda era amado y venerado en su país y también en España, y el porqué del amor de la gente se instaló en mí y, ¡ah sorpresa!, justo por esa época, en una feria del libro, se lanzaba la última novela gráfica del escritor Óscar Pantoja, quien, con Esteban Millán, dieron vida a la biografía gráfica Neruda, lluvia, montaña y fuego en el 2022. 
Leer la vida de Neruda desde la imagen fue increíble: Pablo niño y sus primeros poemas, pese a su padre, percibir la lluvia, las olas, el mar como inspiración de su obra, conocer a su amor Matilde Urrutia, su hogar y refugio en Isla Negra, y observarlo en la cama sufriendo por el pueblo chileno, fue conmovedor. 

Con este último libro, fue suficiente para querer entrañablemente al poeta, para abrirme a su vida y obra, pero la travesía hacia Neruda no había terminado. Una entrevista donde Isabel Allende conversaba sobre su libro Largo pétalo de mar, publicado en 2019, me reveló cómo la gestión de Pablo Neruda hace ochenta años salvó a cerca de dos mil españoles de la dictadura franquista. 

Escritores, maestros, artistas y artesanos viajaron a Chile a bordo de un barco llamado Winnipeg. Madres, padres, hijos, esposos, seres solitarios, vidas humanas que tuvieron que dejar su patria, que lograron encontrar una nueva oportunidad, una esperanza en Chile. 

La obra de Pablo Neruda es amplia: en 1918 publicó sus primeros poemas, Mis Ojos y Primavera, en la revista Corre Vuela. Para 1923 publicó Crepusculario, donde podemos encontrar sus primeros escritos. En 1924 la Editorial Nascimiento publicó Veinte poemas de amor y una canción desesperada. En 1927 publica en España Residencia en la Tierra. En 1937, Neruda escribió su inquietante obra España en el Corazón. En 1950 aparece en México Canto General. En 1952 publicó Los versos del capitán, y para 1954 Las uvas y el viento y Odas elementales. Para 1958 apareció Estravagario. En 1965 le fue otorgado el grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En 1945 recibe el Premio Nacional de Literatura y para 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura. 

 
Gran parte de estas obras las puedes encontrar en las Bibliotecas de Comfenalco Antioquia. 

También puedes encontrar audio-libros y otros formatos de lectura digital en el siguiente enlace:  

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