Por: Laura Jaramillo.

La palabra tejido encierra en sí un significado profundo. En el diccionario se encuentran definiciones simples como “material hecho tejiendo o cosa formada al entrelazar varios elementos”(DRAE, 2025)

Pero la palabra podría pensarse más allá de entrelazar hilos para construir algo. Si lo observamos desde un punto de vista más simbólico, adquiere miles de posibilidades, así se convierte en un entramado de eventos desde el cual se hilan historias de diferentes culturas, tradiciones y generaciones. 

Desde esta perspectiva, el tejido tiene una relación profunda con la memoria, guarda un nexo con el pasado, no se remite a un hecho simple y mecánico; más bien, está cargado de significados y saberes.  

En este sentido, el mundo está lleno de historias y narraciones vitales que caminan en el corazón de quienes las contienen. Por ejemplo, las que viven en nuestros abuelos desde tiempos inmemoriales, custodios de grandes relatos. Una y otra vez nos cuentan los recuerdos de su infancia, de sus tradiciones y costumbres, hilando y entregando sus memorias a su descendencia, quienes a su vez las atesoran y cuentan a otros para entretejer generaciones, enriqueciendo las formas de contar y escribir nuevos relatos. 

En virtud de lo anterior, en el municipio de Rionegro, cerca al parque principal, en la Unidad de Servicios Comfenalco Oriente, hay un pequeño lugar (solo en términos de medidas). Allí existe un espacio con dos portales a un mundo inmenso y mágico: una sala de lectura y una ludoteca, las cuales comparten mucho más que una estructura física. Entre ambas dan lugar al sueño de crecer como proyecto, de entretejerse con miras a beneficiar a sus usuarios.

Es así como nace Imaginaria, una articulación entre la Sala de Lectura Oriente y la Ludoteca, forjando un vínculo entre la literatura, las bibliotecas, el arte y la gente. Es en el marco de esta juntanza donde nace Entretejidos, una conexión entre el tejido, las memorias y las generaciones, taller pensado para que asistan los abuelos con sus nietos, en el cual, por medio del arte, el juego y los libros, se comparten momentos valiosos, cargados de vivencias de unos y otros.  

Ciertamente, algunos abuelos se han enmarcado en un papel de cuidadores, sobre todo las abuelas. Cuidan, alimentan y llevan a la escuela, ¿pero será este el único escenario que pueden compartir? Por supuesto que no. Entretejidos se permite reconocer a los abuelos en un rol distinto, más desde el disfrute: el abuelo que juega, que cuenta historias y las comparte, que crea y recrea el mundo de la mano de sus nietos. 

En Entretejidos, los juegos tradicionales como la golosa, el puente está quebrado, a la rueda rueda ocupan un lugar notable para gestar lazos significativos entre abuelos y nietos; asimismo, los dulces que eran comunes en épocas de antaño; la siembra, vivencias entrañables, entre otros. Así, entre relatos y remembranzas, se ha ido consolidando un grupo que toma cada día más fuerza. 

¿Y qué aprenden los abuelos de sus nietos? Los niños son un universo de posibilidades infinitas y están haciendo que los abuelos tengan la capacidad de sorprenderse, de hacerse preguntas y de explorar un mundo que está por descubrirse y que aporta al crecimiento de ambos. Además, su cercanía con la tecnología puede convertirse en un puente para que los abuelos también puedan explorar este tema que ahora hace parte del contexto.  

En conclusión, en Imaginaria se entreteje la sabiduría que traen los abuelos, como un tesoro que comparten con sus nietos, con el propósito de fomentar el asombro, la curiosidad y la complicidad, en medio de risas, abrazos, juegos, arte, lecturas y palabras de amor para legar saberes y fortalecer los afectos.